Lunes, 1 de abril de 2013

No solo consumir alimentos propios de una dieta saludable te nutre de forma correcta. Es muy importante que los alimentos que consumimos sean cocinados con las técnicas culinarias adecuadas para no añadir o quitar nutrientes salubres a su composición.

Desde la sección de nutrición, queremos aconsejaros qué técnicas culinarias son las más adecuadas para determinados alimentos. En este articulo, el blog Cincuenta Years, os ayudará a llevar la salud… también a tu cocina.

Las técnicas culinarias que queremos fomentar se deberían aplicar diariamente para potenciar una buena elección de alimentos, que juntos, confeccionen una dieta sana y equilibrada que represente el día a día de unos buenos hábitos de consumo.

El primer consejo que os damos es que si verdaderamente queréis empezar a practicar una cocina sana sigáis leyendo este artículo.

Los alimentos como legumbres, arroces y pastas al tener muy poca agua en su composición se pueden cocinar en agua hirviendo abundante, ya que pierden pocos nutrientes usando esta técnica.

Las verduras se deben cocinar preferiblemente al vapor o a presión, habiéndolas cortado en trozos grandes antes de utilizar estas técnicas, partiendo de agua hirviendo para controlar los tiempos de cocción y de paso disminuir el periodo de exposición de estos alimentos a la técnica, evitando alteraciones que son principalmente perdidas de nutrientes en el agua. Aprovechad el líquido resultante de haber usado estas prácticas para hacer sopas y caldos, es una buena manera de recuperar los nutrientes perdidos durante estos procesos.

Para carnes o pescados es preferible que se preparen usando una plancha, técnicas de hervido en agua o métodos de asado.

No abusar de las frituras. Si se consumen, partir de aceite muy caliente para disminuir el tiempo que los alimentos están en contacto con el aceite, evitando que los lípidos de ese aceite pasen a su composición. Es mejor usar aceites vegetales, preferiblemente de oliva. El uso de la técnica culinaria del salteado, es mucho más aconsejable ya que se utiliza poco aceite.

Es importante limitar las grasas de adición, realizando un uso moderado de ellas en cocciones en sartén, rehogados y estofados.

Por último, pero no menos importante, es que controlemos la sal que le añadimos a los platos, de 6 a 7 gramos por día es un consumo aconsejable, este aspecto es importante porque en España de media cada persona consume aproximadamente 10 gramos, convirtiéndose en un tema preocupante para la salud pública de nuestro país.

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