Sábado 8 de marzo de 2014

Este blog, Cincuenta Years, cumple hoy un año (ver su primer artículo aquí). Nació el día en el que se conmemora el Día Internacional de la Mujer, y más concretamente de la Mujer Trabajadora. Durante toda la semana que viene celebraremos con nuestras lectoras nuestro primer aniversario en las distintas secciones, pero hoy no puedo dejar de hacer una serie de reflexiones como mujer trabajadora que soy (todas lo somos en diferentes ámbitos).

Mi generación, las que hoy somos cincuentañeras y más, hemos luchado mucho por tener un trabajo digno, porque nuestros sueldos no fuesen inferiores por ser mujer, por acceder a puestos directivos y porque la maternidad no fuera una penalización. Hemos batallado lo indecible para compaginar el trabajo y la familia, para conciliar ambas facetas. Yo tuve que ir a entrevistas de trabajo embarazada y con una gran carpeta negra (aún la conservo) tapando estratégicamente mi vientre; pero, en honor a la verdad, también debo decir que mis compañeras y yo conseguimos en los primeros años 90, en Diario 16 Aragón, que la baja maternal fuera del 100%. Unos años después, y ya con tres hijos, conseguí que otra empresa de comunicación me contratara de jornada continua, seis horas, para poder atender a mi familia por la tarde. El trabajo era tal que por las noches, cuando los acostaba, seguía trabajando desde casa un par de horas más. No me las pagaban ni las reclamé por temor a que me dijeran que si seis horas eran insuficientes, volviera por las tardes al trabajo.

Trabajo2En fin, con todo ello quiero evidenciar todo lo que ha luchado mi generación por la dignidad de la mujer en el trabajo. Muchas de las batallas que ganamos se han perdido estos últimos años a causa de una crisis económica en la que se han amparado muchos desmanes y retrocesos en perjuicio del trabajador y, especialmente, de la mujer trabajadora. Ahora, en cuanto salgamos de esta recesión, a las nuevas generaciones, a nuestras hijas, les tocará volver a luchar por conquistar de nuevo esos derechos, como nosotras lo hemos hecho. Y ese parece ser el sino de la mujer en la historia. 

Ana GuindaMe gusta el slogan de este año de UGT para conmemorar el Día de la Mujer Trabajadora. “Ni precaria, ni devota, ni sumisa, ni invisible”. Devotas y sumisas, nunca, porque depende de nosotras serlo o no serlo. Precarias e invisbles, intentamos que no, aunque depende del resto de la sociedad que nos consideren así, especialmente cuando ya se tiene una cierta edad. Por ello siempre en mi vida, y desde hace un año desde este blog, he puesto mi corazón y mi palabra (lo único verdaderamente mío y que nadie me va a quitar nunca) a evidenciar y valorar a las mujeres, especialmente a las cincuentañeras y más, en todos los ámbitos de la vida, a hacerlas visibles en todo su esplendor. Porque sí, porque somos maravillosas, lo somos y lo estamos, y porque hemos luchado mucho, hemos amado y querido mucho, con nuestros sacrificios y nuestras recompensas.

Este blog cumple hoy un año y espero que haya contibuido a hacer a la mujer cincuentañera y más un poco más visble. ¿Aún no?, pues no ceso en el empeño, porque si algo tengo es mi palabra, mi voluntad y este espacio que también es vuestro.

Fotografías. Arriba, en una de mis colaboraciones culturales con Aragón TV, un trabajo que me encanta y en el que me siento reconocida y apreciada. En el centro, en byn, en la redacción de Diario 16 Aragón en 1990. Abajo, en la presentación de mi primera novela (1997).

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