¡Hola! Hoy se cumplen dos semanas de confinamiento y continúa el estado de emergencia, quince días en los que la sociedad lucha por sobrevivir, en una ardua batalla para que enferme el menor número de personas posible. La vida cotidiana, tal y como la concebíamos antes del este fatídico mes de marzo, se ha interrumpido y cada uno sobrevive interiormente como puede. La cultura se ha convertido en el refugio de muchos, y yo sigo publicando mis relatos los lunes y los jueves para que alguien los lea, al menos yo, porque ellos son los que me amarran a la vida. Hoy, en la serie “Relatos para aliviar tiempos difíciles”: “Botellón en la cocina”, un texto cortito para leer en 90 segundos. ¿Tienes tiempo? Pues venga, es para ti. El relato llega con sorpresa: el audio con mi voz, leyendo el cuento, que hay a continuación.

 

Botellón en la cocina

Abrió la nevera y allí estaba, poderosa y desafiante. Desde que su hijo cumplió 18 años, esa botella vivía en su nevera; los viernes, entera, y los sábados, a mitad. La odiaba. La estamparía contra el suelo.

Su hijo se bebía una botella de vodka cada fin de semana, ya sin esconderse, “porque, te recuerdo mamá, que soy mayor de edad”, le decía. Era la protagonista del botellón del fin de semana de lo que más quería.

Lo pensó y lo hizo. Un viernes no pudo, porque estaba precintada, pero el sábado… Abrió la botella a mitad y se echó un trago para sentir lo que su hijo sentía. Un trago amargo que le quemó el esófago y le vació la razón.

No recordaba si alguna vez había bebido vodka. Ginebra sí, en los cubatas de su juventud y en los escasos gin-tonics de su madurez; whisky, alguna vez; anís, ron, pacharán… ¿Pero vodka? Le recordaba a Rusia y a un tal Yeltsin, que se asomaba hace años a los telediarios con la nariz roja.

Abrió una lata de Kas naranja y la mezcló. “Ahora está mucho mejor. Estos tragos por lo menos no se los beberá él”, pensó. Rellenó con agua casi un cuarto de botella y la devolvió a la nevera.

Así, un sábado tras otro…  ¿Era eso botellón en la cocina?

 

Audio del relato:

 

Relato publicado en el libro “Relatos de 90 segundos”, editado por La Fragua del trovador (2018)
Audio gentileza de Aragón Radio, grabado para el programa “La torre de babel”.

 

 

 

 

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