Viernes, 30 de agosto de 2013

Hace tiempo que no disfrutaba tanto de la lectura de un libro como con “El sueño de las Antillas” (editorial Grijalbo), la novela de Carmen Santos que está conquistando y reconciliando al lector con el placer de la lectura. Cuando una historia te engancha de esa manera, hasta el punto de que estás deseando que llegue la hora de la lectura para seguir con ella y que cuando quedan pocas páginas para el final te da pena que termine, es, sin duda, una gran novela.

Desde la misma portada hasta cada una de sus 750 páginas, “El sueño de las Antillas” es una hermosa novela. La historia nos sitúa en La Habana del siglo XIX y nos presenta a una mujer que decide tomar las riendas de su vida y forjar su propio destino. Cuando Valentina zarpa en 1858 desde España hacia la colonia de Cuba en pasaje de tercera clase, tiene un joven marido a su lado y el corazón repleto de ilusiones. A su llegada a la isla, sin embargo, sus sueños se resquebrajan: su esposo muere durante la agotadora travesía y el lugar se revela como un entorno hostil.

De las calles habaneras al prostíbulo y de allí a los fastuosos salones de la alta sociedad isleña, enriquecida hasta lo inimaginable con el cultivo de la caña de azúcar, “El sueño de las Antillas” nos cuenta la historia de una mujer fuerte, valiente y carismática que, en una época de intrigas políticas por la independencia de Cuba y por la abolición de la esclavitud, se debate entre la ambición, la venganza y el amor verdadero.

¿El éxito de esta novela? Que toca varios géneros con acierto, que está muy bien escrita, con un lenguaje muy cuidado, un rico vocabulario y una prosa en la que abundan las descripciones, pero sin agobiar al lector. En lo humano es una novela de pasiones: amores, codicia, venganza…; pero también es una novela histórica que nos sitúa en la Cuba colonial previa a su independencia pero sin abrumar con fechas y nombres; y es una novela de aventuras en la que constantemente suceden cosas que transforman la vida de los personajes, especialmente la de Valentina (Calipso, Galatea) a la que seguimos muy de cerca durante dos décadas para hacernos cómplices de su valor, superación y coraje.

Las críticas dicen de este libro tiene mucho que ver con las novelas costumbristas del siglo XIX e incluso la han comparado a “Lo que el viento se llevó”. Lo que sí es seguro es que encierra una gran historia de amor, que te hace latir con sus protagonistas, vivir con ellos y crecer con ellos; que nos hace viajar a la Cuba colonial, para ver sus paisajes y colores, para sentir sus olores. La novela de Carmen Santos trasciende a una trama propia del folletín, para hacer que la finalidad de sus páginas sea lo único que quizá importa en este mundo: que sus protagonistas se reencuentren con el verdadero amor, con todo lo que deben dejar en el camino para ello.

Uno de los grandes logros de “El sueño de las Antillas” es la creación de sus personajes, muy bien desarrollados, desde la propia Valentina y su evolución a Calipso y Galatea, a su amado Tomás Mendoza. Pero si hay un personaje que fascina y enamora es Sebastián, que vive su gran amor a las puertas de la muerte, con gran generosidad y sensibilidad. Otro secundario maravilloso es Madame Selene, la dueña del burdel, otra mujer fuerte, aferrada a la vida y a la mitología clásica, con un destino que no se merece,

Altas y bajas pasiones: amor, generosidad, sinceridad, sensualidad y la dosis justa de erotismo, pero también hipocresía, odio, codicia, venganza… en una muy buena novela que se adentra en un periodo fascinante de la historia, el final de la Cuba colonial, para reconciliar al lector con el placer de la lectura.

Más información sobre la autora: www.carmensantos.es

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