¡Hola! Es lunes y en casa ha comenzado ya el ritmo frenético de estudios, trabajo y reuniones varias. Pero el verano no ha terminado, aún nos quedan unos días para que comience el otoño y, seguro, que los días de calor volverán para San Miguel, a finales de este mes. De momento, vamos a recordar los maravillosos días que disfrutamos la semana pasada en la Costa Brava, comenzando con La Escala, que nos regaló un atardecer como éste.

Respecto al look, destacar la chaqueta kimono de rayas de Cortefiel (es de la temporada pasada) sobre un top y unos vaqueros básicos.

Pero el protagonista absoluto de este post es el paisaje de la Costa Brava, las hermosas playas de La Escala y las extraordinarias ruinas de Ampurias (este lugar fue la puerta de entrada de la cultura griega y romana en la Península Ibérica), historia bimilenaria a nuestros pies, a orillas del mare nostrum, en un lugar en el que el mar se tiñe de todos los colores. 

En el próximo post, que publicaré a finales de esta semana, os hablaré de mi visita a Cadaqués. ¡Ay, Cadaqués! Me enamoré de este pueblo y de su costa, de sus gentes, de sus blancas fachadas, de sus pequeñas embarcaciones pesqueras, de la casa de Dalí y del jardín sembrado de olivos con vistas al mar y del espíritu de este genial artista que lo inunda todo.

 

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